«Se sabe que soy la ola que falta». Ahmet Yalcinkaya (Turquía).

 


Un atardecer en el Mediterráneo

 

El cielo había hecho un lienzo de sueños purpúreos

 

de esta manera se sabe que soy la ola que falta

 

y se sabe que hay alguien azotando la ciudad con su cabello

 

por las tardes

 

y una enorme tormenta se partió en dos como satén azul

 

el Mediterráneo enloquece con la brisa salvaje

 

lo que le pasa le está pasando a mi corazón

 

con el viento irresistible de una belleza

 

congela mis sueños y mi corazón

 

no sólo el Mediterráneo se está azotando a sí mismo

 

todo es una locura aquí todo el tiempo, todo el camino

 

la misma tormenta encuentra cualquier cosa con corazones unidos por una

flecha

 

rodea el mar por todas partes con un beso gélido

 

chapoteando en la playa de Antalya como un potro enloquecido

 

quitando el manto satinado de las aguas de la cabecera

 

me envuelve a mí, a ti, a todos nosotros, y esto

 

traigo de vuelta a la fuerza con mis manos

 

a los que se han ido

 

entonces viene y corta todos los caminos con un rayo de luz

 

el Mediterráneo mira mágicamente

 

locamente enamorado y tan indefenso

 

roba esos corazones con ojos azules

 

arranca los horizontes de bronce con su voz conmovedora

 

y todos los vientos se juntan fluyendo en sus ojos

 

ahora todo es azul, todo es unicolor

 

hay un cuadro único hacia donde puedo mirar

 

al atardecer en el Mediterráneo esta vez la armonía

 

es azul y no bronce, siendo un conjunto lejano

 

¿es entonces la vecindad tan profunda o envejecí?

 

armonía que conecta la tierra y el cielo mientras lo miramos,

 

el tiempo se detuvo al atardecer.

 

 

La Historia

 

El tiempo estaba amarillento en ese día

 

como una hoja

 

y la mujer dio a luz a la traición

 

pura de nácar así se muestra

 

pasaron siete vendimias

 

con gritos y alaridos

 

mientras siete periodos habían sido derribados

 

el tiempo andaba cojo en ese día

 

aunque se dice que estaba rojo sangre

 

la serpiente nació de inmediato

 

las aguas se retiraron lentamente / poco cayeron

 

ese día

 

los vientos del noroeste sofocaron una llama

 

con gracia en una emboscada

 

y el molino se detuvo,

 

se detuvo como si esperara racimos

 

de fama,

 

el amanecer

 

detuvo el molino

 

que no durmió durante siete días

 

 

Si muriera por extrañarte

 

 

Tu perfume sigue en mi sillón

 

tu voz resuena en el pequeño salón.

 

No soy consciente de estar o de no estar

 

como si mi brazo siguiera en el tuyo…

 

¿Estás en el balcón… o es un sueño?

 

¿está tu cuerpo caminando en la habitación, en secreto?

 

si tu puerta está abierta, tu corazón permanece abierto…

 

cuando muera extrañándote ¿se arrepentirá tu alma?

 

 

 

Traducción del turco al inglés: Richard Mildstone y A. Edip Yazar

Traducción al español por Mariela Cordero

La traducción de estos poemas fue publicada en la Revista Abierta de Poesía

Poémame (España) el 09/09/2021

 

Ahmet Yalcinkaya nació en diciembre de 1963 en Giresun, Turquía. Es poeta, ingeniero, científico y traductor. Estudió ingeniería, robótica, administración, negocios, física y teología en varios niveles, desde asociado hasta doctorado en universidades turcas, estadounidenses y suecas. Vive y trabaja en varias geografías y continúa sus estudios, investigaciones y enseñanzas en Suecia. Publicó cinco libros de poesía, una antología de poesía y varios libros técnicos. Sus poemas, ensayos, cartas, entrevistas y traducciones de poesía se han publicado en periódicos y revistas locales e internacionales. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, uzbeko, árabe, tamil, turcomano, rumano, azerbaiyano, alemán, albanés, ruso, kirguís, italiano y griego.

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