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«Estamos preparando un nuevo mundo». Isabelle Lévesque (Francia).

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  Para un copo disperso     Cesa el tiempo.   Estamos preparando   un nuevo mundo.   *   Nieve y estatua por la tarde.   La sombra esconde el copo de piedra.   Cautiva la mirada y los pliegues calcáreos   – ¿se estremece? Figura erguida.   Mirando fijamente. Los ojos oscuros dispersan el hielo.   Se ha disipado.        Los huecos el agua la arena,   el fino polvo invita a meditar.   *   Aquí estamos cerca del bosque.   Naturaleza cortada, jardín ordenado.   El verde aleja la piedra   y la primavera de musgo todavía aguarda.   Cruzando la escarcha, el blanco mira al cielo.   Incomprendido. Efímero.   Su renuncia llegará        tarde o temprano.   *   La estatua ya no es más   que un vestigio. Blancura.   Forma y cur...

«La caricia de la sombra en la piedra». Sandrine Davin (Francia)

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  El cielo se desgarra bajo la luna que vacila en un envoltorio de sombras. La ruta aún es larga dentro de sus palmas.   *   Lienzo perforado por un estallido de estrellas. Cielo de noviembre carcomido por las pesadas nubes, rascando el horizonte.   * En el fondo del granero las sombras bailan en silencio y se aferran a los lienzos del tiempo que se deshilacha bajo las pupilas mojadas.   *   Mordedura de invierno en el silencio de las piedras las sombras corroen la herrumbre de otra parte traspasada con fuego y hielo.   Traducción al español por Mariela Cordero La traducción de estos poemas fue publicada en la Revista Abierta de Poesía Poémame (España) el 07/09/2019   Sueño de invierno   El vacío entre las ramas los silencios de plomo la caricia de la sombra en la piedra, el nuevo aliento de otro lugar y el rastro de los pasos que se dibujan en la oscuridad...

«Esta mañana, la luz es el placer ». Stanislas Cazeneuve (Francia)

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  * Curvas de luz. Al atardecer, el río desciende sobre la noche. Poco a poco, la mirada, que se va con él, ya no sabe más que penetrar en el corazón. Contrario al río, el pensamiento retoma esta mirada otra vez. Allá donde huye el sentido, piensa como la noche. Piensa libre en el espacio de los incomprendidos, libre en la pasividad del sufrimiento. La debilidad de mármol sumada a la realidad. Hasta el retorno de toda certeza. * El sueño desata su mirada. Pasando el agua de la tierra, él quiere la verdad, el rostro, la vida. Pasando también los lapsos de intuición, los grados del gozo, la inquietud, él mismo, el sueño – y lo que él busca-, raudo para convertirse en realidad, Quiere responder a aquello que no tiene lugar de ser y que se sostiene allá. Como un sueño de sueño. Como termina la vida. Sin voz. Sin figura. * La casa se vacía de su noche. Reposa el espacio de lo desconocido, la frontera del día y de sí mismo. Oscila todo lo que se deja en apaciguamiento, el agota...

«La expectación rosa de los pétalos floreció en las nubes». Marilyne Bertoncini (Francia)

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  Era marzo – los cerezos aún no habían florecido. pero, sin duda los brotes se hinchaban en sus vainas de seda, preparándose para la gozosa explosión de sakura en los parques y jardines.   Alrededor de los santuarios, todavía reina el gris humor invernal que mueve las cuerdas del viento   los ciervos quizás descubrían los primeros tallos pálidos bajo la nieve que se agrietaba alrededor de las fuentes donde dormitan las carpas.   ¿Hay todavía nieve en el caparazón de las montañas tendidas, ¿dragones erizados por las oscuras puntas de los pinos?   En el patio del colegio, una sinuosa estela de cometas el pañuelo de los niños ondeaba en su carrera, . La centelleante niebla de su aliento dibujaba espectros de luz en la fina bruma costera de finales de invierno y sus gritos llamaban a las golondrinas.   El cielo mullido todavía está vacío del triángulo de grullas en su vuelo primaveral. y se hace eco del sofocado r...

«En ti, la misma noche, el mismo vértigo». Christian Monginot (Francia)

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  2.7   Raíles giran, se elevan en el cielo, se pierden en lo alto, detrás de las nubes, abajo, la tierra es abigarrada, seductora, peligrosa; Puedes nombrar, describir, calificar casi todos los seres que van y vienen bajo el sol, aquellos que te son indiferente, aquellos que te atraen. aquellos que te inquietan, aquellos que te espantan, aquellos que te repugnan;   Incluso puedes intentar adivinar el nombre. De estas chicas que andan por la playa en bicicleta, pero permanece en el último cajón del verano un escalofrío anónimo, un vértigo que por oscuras razones la distribución de nombres parece haber olvidado;   ¿Placer, dolor, una sensación más difusa? es como sentir bajo tus pies una flagrante ausencia de suelo, es como ofrecer carne en este sin fondo que amarra cada cosa a su reposo y este reposo a la orgánica beatitud que contiene, en extremo, el todo junto a flor de canto…   *** 3.4 Los pasos se pierd...